GEOMETRÍA SAGRADA

Geometría viene del griego y etimológicamente significa medir la tierra (geo ”tierra” y metría ”medida”).

La geometría ha sido utilizada por todas las grandes civilizaciones que percibieron que ciertas medidas y ritmos eran capaces de cambiar las energías de los lugares. Hay multitud de ejemplos que podemos encontrar en todas épocas como Stonehenge, las
pirámides de Egipto, las grandes catedrales, iglesias, monasterios, e infinidad de lugares con una energía especial.
Hay algunas proporciones universales (como el número Phi en que se basa la proporción áurea) que encontramos en todas las partes del universo, desde las formas microscópicas (como nuestro ADN), pasando por infinidad de formas de la naturaleza y hasta llegar a las formas de las galaxias. Pero la geometría Sagrada que nos atañe ahora es la que se basa en el movimiento del Sol.

El Sol, común en todas las civilizaciones, es el elemento que nos marcará la pauta, y por tanto podemos decir que los trazados de la geometría sagrada están basados en criterios geométricos relacionados con las direcciones y movimiento del Sol y en concreto están vinculados con la latitud del lugar. Cada latitud tendrá sus medidas específicas y su geometría particular. Estas energías también pueden potenciarse y
complementarse con energías provenientes de la tierra y del cosmos, llegando a formar lugares de gran poder energético.

Este conocimiento ancestral, se ha venido transmitiendo de generación en generación en círculos cerrados y elitistas (maestros constructores, templarios y otros grupos de poder) hasta que Raoul Vergez (decano de los Compagnons “artesanos constructores de catedrales”) decidió romper el hermetismo y abrir este conocimiento. Además, fruto de toda una vida dedicada al estudio de los lugares sagrados, pasó a matemáticas estos conocimientos empíricos. Gracias a esto y a la divulgación de las personas que formó, podemos saber muchos secretos de la geometría de los lugares sagrados y podemos aplicar este conocimiento (de una forma modesta) a las construcciones en que intervenimos.

La base radica en saber que cada lugar tiene su medida específica (basada en la red solar) y su proporción armónica (que depende del rectángulo solsticial). Calculando y usando estas medidas, y mucho más combinando ambos factores, podremos activar unas energías concretas que nos ayuden a evolucionar en nuestra vida personal, familiar o profesional.

WhatsApp chat

Pin It on Pinterest

Share This